Del Breviario del Puerto Rico colonizado

En todas las abusivas instancias que estamos viviendo en Puerto Rico y que me estremecen, me asustan, pero sobre todo me dan rabia, me he preguntado muchas veces ¿Cómo viviría Jesús esa realidad en su tiempo?


No exactamente mi iglesia me da una respuesta a eso porque, de ordinario, a las diferentes parroquias que voy, ese tema no existe. Se pide en general por los gobernantes, por los servidores públicos, siempre todo de manera genérica y aséptica. Jamás se dedica un sermón a hablar sobre la justicia en la tierra, sobre los atropellos y abusos de quienes nos gobiernan, ni siquiera sobre las desigualdades que un sistema como este está ahondando de manera obscena.


Así es que tengo necesariamente que buscar la respuesta en otro lado, en lecturas, en mi interior, en una conversación íntima con Jesús, esperando que me hable, que me ilumine con su propia experiencia de habitante en un sistema colonial. He escrito un pequeño libro con 40 meditaciones que surgen de mi proceso, el que brota espontáneamente de la situación que vivo y que me duele todos los días.


Una advertencia importante, tanto esta meditación como las otras 39 que escribí en mi Breviario del Puerto Rico colonizado, son para creyentes. Si no lo es, encontrará miles de defectos, limitaciones y hasta inconsistencias; el sentido crítico no le permitirá usarlo para meditar.


Día 26: "1. Te doy gracias, Señor, de todo corazón, pues oíste las palabras de mi boca. Canto para ti en presencia de los ángeles," Salmos, 138


Es difícil y violento para mí vivir en un país en el que un gran sector de la población se avergüenza de ser puertorriqueña. No me parece normal que las personas abjuren de su idioma y que se sientan que el impuesto, el del invasor, es el que mejor los representa. Es cierto que el español fue también una lengua colonizadora en Puerto Rico (y todavía lo es en otros lugares), pero lxs puertorriqueñxs nos fuimos construyendo como nación en esa lengua pues la originaria no pudo sobrevivir. Nos hicimos hermanxs y parte de otras naciones a través de esa lengua y de la cultura que fuimos armando. ¿Por qué querríamos empezar esto otra vez? Todos los días me topo con alguien que me “explica” o me afirma o, mirándome fijamente a los ojos, con tono de autoridad y reto se explaya en la defensa del inglés y en la necesidad de que TODO el mundo lo hable. Más patético cuando me encuentro con abuelxs que balbucean una lengua que no conocen para “hablar” inglés con sus nietos que, viviendo en un país hispanohablante no saben español.


Si quisiera ponerme mal seguiría dando ejemplos, pero después de mi experiencia de anoche*, hoy solo le doy cabida al orgullo, Señor. Te doy las gracias por ello.


Anoche conocí, junto a todos/as las/os que estábamos allí a Julia Telva, la primera nieta de la familia Tepeu. Una preciosa niña que no debe tener más de 6 o 7 años. Por ser “la más musical”, según dijo la abuela, la integraron al espectáculo de celebración de los 45 años del grupo. El repertorio musical de esta agrupación incluye todas las canciones del canon latinoamericano, con amplia representación de canciones, entre otras, de Violeta Parra, Atahualpa Yupanqui, melodías que Mercedes Sosa ha hecho muy famosas, y poemas de Mario Benedetti. Tanto el concierto de anoche como la trayectoria de los músicos constituye una declaración de amor a América Latina por parte de músicos puertorriqueños, porque solo el papá y fundador es mexicano. Naturalmente que también estuvieron presentes la poesía musicalizada y los instrumentos puertorriqueños.

Julia Telva es la contraparte de los hijxs del bochorno. Mientras muchxs niños y niñas de su edad han empezado el proceso de desnaturalización a través del rechazo a su lengua materna, Julia Telva canta. Y canta en español y aprende las más hermosas canciones que nos hermanan con un legado más cercano. El concierto duró casi tres horas, no tuvo intermedio, así es que es fácil sacar la cuenta de cuántas canciones latinoamericanas caben en ese periodo. No son canciones sencillas, ni en letra ni en melodía. Julia Telva pronunciaba sin equivocarse palabras como melancolía, fastuoso, versos que pueden confundir con sus juegos como “con sábanas qué bueno/ sin sábanas da igual,” estrofas con verbos en pasado, las mismas con verbos en presente. En fin, nos regaló su propio banquete de dominio lingüístico. Para mí que siempre fui profesora de español, esa preciosa imagen de una niña festejando los recursos de nuestra lengua, fue más que suficiente para celebrar la noche, para estar agradecida de esa familia que ha optado por rodear a Julia Telva de otras experiencias, la de pertenecer a una cultura rica y amplia y la de respetar y cultivar el dominio de su lengua materna. Recibo agradecida la esperanza que esta familia me regala y también la certeza que me transmiten de que otras mentalidades logran con éxito sembrar sus nuevas raíces en nuestro suelo, sin avergonzarse, sin bajar la voz, sin olvidarse.


Oración: “2. nuestra boca se llenaba de risa y nuestra lengua de gritos de alegría." (Salmos 126)


* Este concierto fue el 1ero de julio del 2019.

** Esta preciosa tarjeta la compré en Bolivia. Email de la artista: marionmacedom@gmail.com


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