Otra forma de publicar

He publicado unos cuantos libros en mi vida. No siempre de lo mismo, han sido diversos. He tenido que relacionarme por eso, con varias editoriales en Puerto Rico. Por eso tengo cuentos. Cuentos que se relacionan con el tema del libro independiente y su propuesta política. Todos mis libros hasta el año pasado, estuvieron en manos de editoriales.

Agradezco la oportunidad que me dieron, pero cuando me hice grande entendí que había cosas que yo no sabía. Agradecía que pusieran el dinero que yo no tenía, que trabajaran cuando era necesario con los derechos de autor, que lo mercadearan. Por otro lado, por mucho tiempo vi hacerse sal y agua mis esfuerzos de años y años de trabajo robados al descanso. Trabajaba como una bestia en la Universidad, coordinaba cursos, gastaba (y sigo) mucho dinero en comprar libros que no conseguía en las bibliotecas, investigaba, manejaba una casa según mis criterios de Wonder Woman, criaba un hijo, atendía a mis papás siempre, bien para disfrutar de ellos, bien para ayudarlos. Y besaba el piso de las editoriales por lo que ya les expliqué.


Decía que mis esfuerzos se hacían sal y agua porque cuando llegaban las regalías de la única editorial que pagaba, daban ganas de llorar. La liquidación incluía los números de venta, por supuesto y solo había que sumar y restar. De ésa ahora ni eso recibo: no da la cara y sugiere que el libro es muy gordo, que los estudiantes no lo quieren cargar, que ya no se venden porque los piratean, etc. etc. Como si no los viéramos en los salones y en los pasillos.


A la otra editorial, pues a esa le tenía pena. Le publican a todo el mundo, no le dicen que no a nadie, ah caramba, ayudan a las personas escritoras de Puerto Rico. Cuando empecé a ver la realidad de que a los famosos sí les pagan, que los que tienen micrófono, esos sí cobran, pues un día escribí una carta para indagar. Hasta el sol de hoy, ni acuse de recibo.


Y la última, pues ésa me sacó una segunda edición, de nombre reimpresión, con otra portada, ofensiva, además, sin decirme nada. Nos enteramos una linda tarde en una librería del Viejo San Juan, cuando mi esposo se topó con el libro en un aparador.


Porque, además sé que mis cuentos no son únicos, los mandé a freír espárragos. Apoyo a la Impresora de mi Universidad (Impresos RUM) -donde encontré uno de los grupos de personal más simpático y eficiente del Recinto, bajo la supervisión de José Luis Cabán Feliciano. La cosa se hace entre familia y queridísimas amigas y un amigo. Se acabaron las ingratitudes.


Si están de acuerdo conmigo, apoyen el libro independiente. Conozcan al pícaro (el Compay Araña) que tenemos en la familia, conozcan otros personajes del cuento folclórico puertorriqueño, diviértanse con sus aventuras, encuentren las claves para entenderlo en Cultura Virtual (Instituto de Cultura Puertorriqueña) aprecien las hermosas ilustraciones de Tere Marichal y S. Damary Burgos y apoyen las publicaciones independientes:


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