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Trabajando...

Recién S. Damary Burgos me ha entregado las ilustraciones de mi próxima publicación. Se trata de una investigación que realicé sobre el cuento africano "El muñeco de brea". Tracé las versiones puertorriqueñas, que son doce. Y apoyándome en investigaciones tanto sobre el cuento y las características, así como de su contenido y significación, elaboré una lectura para Puerto Rico. La revista Cruce, que siempre ha acogido con generosidad mis escritos publicó, parte por parte, este trabajo que pronto saldrá hermosamente ilustrado por Damary.


La estructura de la anécdota que también sobrevivió en nuestras versiones es: un hombre o animal tiene una huerta, que en ocasiones es una idea o proyecto común entre dos amigos. Uno solo de los amigos la trabaja y la cuida, mientras el otro, a escondidas se roba los productos. Para lograr encontrar al que hurta, el amigo que la trabaja construye una figura de algún material pegajoso y cuando el ladrón viene intenta que el muñeco le hable, como el muñeco no le habla[1] se inicia la discusión o más bien el “monólogo dramático”, según lo denomina el investigador Aurelio M. Espinosa, que generalmente llega a los golpes, con el resultado de que el intruso se queda pegado por diferentes lados de su cuerpo según se va complicando la lucha. Se suele pegar desde por una parte hasta por 4 o 5, exactamente por sus extremidades. El final comprende una falsa súplica por parte del amigo que hurta y una escapatoria lograda por el engaño de la súplica o simplemente un golpe de agilidad o suerte que le permite escaparse.[2]


Ya avisaré cuando el libro esté listo. Pero en esta ocasión quiero compartir una joya que encontré en YouTube, una versión fímica de este cuento, de Ghana. Una película de 1968, titulada No Tears for Ananse, dirigida por Sam Aryeetey y escrita por Ato Kwamina Yanney.


No puedo pedir una mejor introducción a las versiones de Puerto Rico.

(detalle S. Damary Burgos)









[1] En una de las versiones de Aurora Texidor, la que titulé Compay Araña y la tala de calabazas, el muñeco de brea le habla y le dice al Compay Araña que le pide que lo suelte, que no lo va a soltar. [2] Este recuento concuerda con el patrón básico que resume Ruth I. Cline en su artículo “The Tar-Baby Story.” Ella explica que en la India los ladrones atrapados suelen ser un mono, un hombre o un chacal. En África y América, el conejo (73).


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